De acuerdo con la definición de contaminante, se considera
que se genera contaminación en el agua por la adición de cualquier
sustancia en cantidad suficiente para que cause efectos dañinos mensurables en
la flora, la fauna (incluido el humano) o en los materiales de utilidad u
ornamentales.
Para comprender las razones por las cuales es muy fácil
contaminar el agua en fase líquida y vapor, pero no tan fácil contaminarla en
fase sólida (hielo), se necesita tener presentes tanto sus propiedades físicas
como sus propiedades químicas y biológicas. Como el agua es el medio
ambiente líquido universal para la materia viva, resulta que es propensa de
manera excepcional a la contaminación por organismos vivos, incluidos
los que producen enfermedad en el hombre y por materia orgánica e inorgánica
soluble.
Con frecuencia el sabor, el olor y el aspecto del agua
indican que está contaminada, pero la presencia de contaminantes peligrosos
sólo se puede detectar mediante pruebas químicas y biológicas específicas y
precisas.
El agua de los mares y de los ríos ha sido usada
tradicionalmente como medio de evacuación de los desperdicios humanos y los
ciclos biológicos aseguran la reabsorción de dichos desperdicios orgánicos
reciclables. Pero actualmente, ya no son solamente estos desperdicios orgánicos
los que son arrojados a los ríos y a los mares, sino cantidades mayores y
desperdicios de productos químicos nocivos que destruyen la vida animal y
vegetal acuática, y anulan o exceden la acción de las bacterias las algas en el
proceso de biodegradación de los contaminantes orgánicos y químicos de las
aguas.
FUENTES DE CONTAMINACIÓN.
Según el origen se considera que
la contaminación es de dos tipos:
a)- la contaminación producida por causas
naturales o geoquímicas y que generalmente no está influenciada por el hombre.
b)- la contaminación provocada por
las actividades del hombre y se le llama contaminación antropogénica.
CONTAMINANTES.
Los contaminantes más frecuentes de las aguas son: materias
orgánicas y bacterias, hidrocarburos, desperdicios industriales, productos
pesticidas y otros utilizados en la agricultura, productos químicos domésticos
y desechos radiactivos. Lo más grave es que una parte de los derivados del
petróleo son arrojados al mar por los barcos o por las industrias ribereñas y
son absorbidos por la fauna y flora marinas que los retransmiten a los
consumidores de peces, crustáceos, moluscos, algas, etc.
Contaminantes físicos: Afectan el aspecto del agua y
cuando flotan o se sedimentan interfieren con la flora y fauna acuáticas. Son
líquidos insolubles o sólidos de origen natural y diversos productos sintéticos
que son arrojados al agua como resultado de las actividades del
hombre, así como, espumas, residuos oleaginosos y el calor (contaminación térmica).
Contaminantes químicos: Incluyen compuestos orgánicos e
inorgánicos disueltos o dispersos en el agua. Los contaminantes inorgánicos
provienen de descargas domésticas, agrícolas e industriales o de la erosión del
suelo. Los principales son cloruros, sulfatos, nitratos y carbonatos. También
desechos ácidos, alcalinos y gases tóxicos disueltos en el agua como los óxidos
de azufre, de nitrógeno, amoníaco, cloro y sulfuro de hidrógeno (ácido
sulfhídrico).
Contaminantes biológicos: Incluyen hongos, bacterias y
virus que provocan enfermedades, algas y otras plantas acuáticas. Algunas
bacterias son inofensivas y otras participan en la degradación de la materia
orgánica contenida en el agua.
Las fuentes puntuales descargan contaminantes en
localizaciones específicas a través de tuberías y alcantarillas. Ej.: Fábricas,
plantas de tratamiento de aguas negras, minas, pozos petroleros, etc.
Las fuentes no puntuales son grandes áreas de terreno que
descargan contaminantes al agua sobre una región extensa, la principal fuente
no puntual es la agricultura.


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