Para
hablar del TLC, Primero tenemos que saber que esta sigla identifica el Tratado
de Libre Comercio entre Colombia, Ecuador, Perú y los Estados Unidos. Según el
Ministerio de Comercio Exterior, Jorge Humberto Botero, “es un acuerdo
internacional en el cual se vinculan distintas economías entre si, para abrir
recíprocamente sus mercados y para generar condiciones propicias a la inversión
extranjera. En este se ven cronogramas de desgravación arancelaria y reglas
para facilitar la inversión”.
En los
últimos días se ha hablado y especulado mucho sobre el tema, ya que Colombia,
Perú, Ecuador y Estados Unidos están En el proceso de firmar un TLC. Lo
trascendental es que el país ha empezado la estrategia de la
internacionalización de la economía, a partir de este tratado. Según el
gobierno, esta táctica es la única que va a servir para que la economía
colombiana crezca y tenga un desarrollo óptimo, puesto que en la última década
ésta no ha crecido o su crecimiento ha sido poco.
Estados
Unidos es un país de 285 millones de habitantes, con 35.000 mil dólares de
ingreso per capital, lo que representa un gran poder de compra. Además es un
mercado muy rico y uno de los más grandes y dinámicos del mundo, en e cual
Colombia podrá vender, negociar y exportar innumerables productos, lo que
generará un mejor nivel de desarrollo económico y social para nuestro país.
Colombia
no es una gran amenaza para los Estados Unidos en materia política y económica,
ya que la producción total de nuestro país es sólo la cuarta parte de la
producción de ellos. Somos irrelevantes en el impacto que podamos causar a su
aparato productivo, por lo cual, consideran los economistas que estados unidos,
será generosos con nosotros en este convenio que se está tratando de firmar. Lo
que se tiene que tener muy en cuanta, es que Colombia se encuentra en total
desventaja con respecto a Estados Unidos, ya que éste tiene mayor capacidad de
competencia y producción en los sectores donde nuestro país es más dinámico.
Pero así las cosas, Colombia También tiene sectores en los cuales puede
competir con su principal aliado y rival, tales como: frutas, hortalizas,
calzado, textiles, etc. Aunque Colombia puede tener ventajas y ciertas opciones
de competencia, como se mencionó anteriormente, tiene una gran desventaja
representada en la gran brecha existente entre un país desarrollado, o mejor
dicho, potencia mundial, y un país subdesarrollado en vía de desarrollo, como
el nuestro.
La
principal causa para que Colombiano tenga una capacidad de competencia con
otros países desarrollados o en vía de desarrollo, es que no cuenta con un
estado que haga presencia total en su territorio, sumado a ello el gran
problema que representa la presencia de grupos insurgentes, el desinterés por
nuestra nación o la falta de nacionalismo, y tantos otros factores que impiden
que Colombia sea un Estado-Nación integrado como tal, factores que no tiene
Estados Unidos.
Otro
factor de desventaja para Colombia, es la poca infraestructura que posee para
poder controlar y hacer un tratado de estas características, como son vías para
transportar los productos, puertos, maquinaria, puentes, ferrocarriles,
bodegas, capacidad de planta de las empresas y tantos otros que hacen falta
para competir con Estados Unidos.
Adicionalmente,
para poder ingresar a este comercio en igualdad de condiciones, en el país se debe
realizar un cambio social radical en cuanto a la producción, competitividad,
proteccionismo, educación, calidad en los procesos y el mejoramiento del
sistema judicial y mercantil, ya que con este pacto las exigencias serán
mayores, requiriendo una respuesta más efectiva y eficaz en estos campos.
Hoy, la
mayor preocupación existente con la apertura que tendrá el país por la firma
del Tratado de Libre Comercio, son las diferentes repercusiones negativas,
especialmente sobre dos sectores de nuestra economía: el campo o sistema
agropecuario y las PYMES (pequeñas y medianas empresas).
El primer
sector se verá afectado, ya que el campo colombiano no se encuentra totalmente
industrializado para poder competir contra los productos agropecuarios de
Estados Unidos, ni tiene los suficientes mecanismos de producción y calidad.
Los campesinos colombianos tampoco tiene la suficiente capacidad educativa para
responder a las exigencias que se les van hacer. Además estamos en completa
desventaja con el campo estadounidense, ya que tiene a su favor políticas
netamente proteccionistas en sus diferentes sectores económicos; genera más
bajos costos para sus productores y por ende una mayor amenaza para nuestros
campesinos.
Las
PYMES, el segundo sector, se verá afectado debido a la baja productividad, la
baja calidad y los altos costos de producción que las caracteriza, lo que les
impide competir en un mercado altamente especializado, llevándolas por ende a
su inminente desaparición, lo cual es muy peligroso, ya que éstas generan más
del 80% del empleo en el país.
Lo grave
es que Colombia no tiene una política proteccionista, lo que a todas luces
afecta especialmente a los campesinos, generando desempleo en el campo. Tampoco
se tiene una visión de los desastres que pueden generarse interiormente y la
forma de arreglarlos, cuando el TLC esté en ejecución: el desempleo generado
por la desaparición de las PYMES, la total desprotección del estado hacia los
campesinos, el desplazamiento masivo de campesinos o población afectada, que buscan
trabajo o mejores oportunidades en las ciudades, ya que en las zonas rurales no
obtuvieron beneficios gracias al tratado; la violencia común que se genera
debido a estos factores; ello traerá entonces desempleo, hambruna, falta de
vivienda, etc.
Sin embargo
hay que reconocer que el gobierno no está haciendo todo esto a ciegas: se está
preparando para lograr una BUENA NEGOCIACION. Para ello el Ministerio de
Comercio Exterior ha tomado las riendas del proceso, contando con el invaluable
acompañamiento de los empresarios calificados del sector privado. Así pues, se
busca que los intereses del país no se vean afectados, que el tratado sirva
para mejorar la economía y no para destruírla y que no se presenten
consecuencias negativas en especial para el sector agropecuario y las PYMES.
Dentro de
la negociación se está discutiendo el problema que se presenta con la visas;
este es un aspecto muy importante y se debe tener en cuenta, por que siempre
para los colombianos es una “tortura” lograr dicho documento y asi poder
ingresar en el país de la libertad y de las oportunidades. Esto, aunque parezca
ya rutinario o normal, es algo a lo que se le debe prestar atención, pues si
los comerciantes colombianos no posean la visa, les será imposible establecer
relaciones de mercado y comercializar sus productos en el país del norte, por
que en los principios del mercado, o con la sola racionalidad, se sabe que si
no hay presencia de los negociadores no se puede dar apertura económica. Es
paradójico que los americanos puedan entrara en nuestro país, como si fuera el
jardín de su casa y nosotros tengamos vetado, por razones que no viene al caso,
el simple ingreso a su territorio. Así se genera una acto de desigualdad en la
negociación, pudiendo ellos comercian y generar ganancia, aprovechando para
tener una mayor ventaja sobre nuestro país. En conclusión, si no hay visas para
los comerciantes, no hay negocios y por consiguiente no podemos capitalizar
esas virtudes del TLC.
Cuando se
habla del Tratado de Libre Comercio, se tiene presente que con éste no existían
barreras arancelarias, o habrá impuestos muy bajos, lo cual se lograría un
comercio entre los países sin restricciones, y la desaparición del contrabando.
Aunque con el tratado no habría barreras arancelarias, existirán unas llamadas
no arancelarias o fitosanitarias las cuales impedirán el ingreso a Estados
Unidos de muchos productos colombianos. Esto se debe en cierta parte al
proteccionismo estadounidense, ya que ellos consideran que en productos como la
carne se pueden filtrar enfermedades letales, tales como la de la vaca loca y
fiebre aftosa, la porcina en los marranos, la gripa del pollo, las diferentes
plagas y hongos que pueden venir con las plantas, enfermedades que generarían
una crisis de grandes proporciones en ese país. Pero no sólo Estados Unidos
posee estas barreras: Colombia también las tiene. El problema radica, en que
Estados Unidos no podría prohibir la entrada de algunos productos colombianos,
entre los cuales se encuentran la carne, el pollo, y diferentes frutas y
hortalizas. Argumentando que estos productos poseen barreras fitosanitarias, y
que por esto no se permitirá la entrada a su país, lo cual mermaría las
ventajas de un incremento positivo económico para Colombia, ya que serían muy
pocos los productos que en verdad se comercializarían.
Hay otro
aspecto digno de considerar en cuanto a los aranceles: Colombia, anteriormente
había establecido pactos de desgravación arancelaria, tales como el ALCA o
APTDEA - , en los cuales productos colombianos ya no tienen aranceles o tienen
impuestos muy bajos, pero que en el Tratado de Libre Comercio se están
volviendo a otorgar como si tuvieran barreras arancelarias, es decir nos están
otorgando ventajas en este tratado, que ya poseíamos. Por ejemplo en el ALCA, para
los textiles colombianos se mermaban o desgravaban un 20% de los impuestos:
para la entrada de este producto en Estados Unidos, y en el TLC, se esta
volviendo a otorgar el mismo porcentaje de desgravación, y en realidad no nos
están ofreciendo entonces ningún beneficio verdadero.
Otro
aspecto que preocupa es que Estados Unidos está empeñado en que no existan
empresas estatales en nuestro país, entre las cuales se encuentran Telecom,
Empresas Publicas de Medellín, ECOPETROL, entre otras, pues no concuerdan con
el sistema capitalista estadounidense, ya que según ellos no existiría una
competencia orientada por la ley de oferta y demanda. Sustentan, que al existir
empresas nacionales no podrían negociar libremente, ya que se encuentran
ligadas a la legislación nacional y así las cosas se presentarían intereses
políticos personales y con esto no se lograría el interés propicio para el TLC,
mientras que las empresas privadas tiene libertad total, su economía se basa en
las leyes de la oferta y la demanda, y los gerentes de éstas no tiene que
solicitar autorización para tomar sus decisiones comerciales. Así estarían
capitalizando totalmente nuestra economía, sus intereses políticos en nuestro
país se podrían llevar a la perfección, y no tendrían la barrera de un sistema
mixto que ellos consideran obsoleto, y que opera en Colombia. Con esto
pretenden entrar en nuestro país con una libertad total.
Para
finalizar, se considera el TLC como un paso muy importante que se tiene que dar
para que Colombia logre acomodarse al ritmo acelerado del nuevo mundo,
especialmente en el de la globalización. El no hacerlo estaría condenado a la
pobreza y al subdesarrollo. Pero esto se debe mirar objetivamente. No se puede
pretender que una vez firmado el tratado se pueda empezar inmediatamente. El
gobierno lo sabe y pide tiempo y plazos de hasta de 10 y 12 años, en los cuales
podrá reorganizar su sociedad, capacitarla, entrenarla, mejorar la
infraestructura y todos aquellos vacíos que se tiene, para poder competir con
Estados Unidos, logrando que los intereses económicos de ambos se acompasen y
satisfagan sus expectativas bajo la premisa del “gana, gana”
No hay comentarios:
Publicar un comentario